La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo informó el 8 de abril de 2026 desde Palacio Nacional que el gobierno federal analiza la posibilidad de explotar yacimientos de gas “no convencionales” con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones, las cuales cubren alrededor del 75 por ciento del consumo nacional.
Durante la conferencia matutina, la mandataria advirtió que “el gas natural lo estamos importando mucho, y si no hacemos nada, cada vez lo vamos a importar más”, y explicó que, por ahora, el plan contempla explotar primero el gas convencional mientras se define si conviene o no avanzar en no convencionales por sus efectos ambientales.
Sheinbaum describió que la extracción no convencional exige técnicas que pueden impactar el agua y requieren inyección de fluidos y fracturación; señaló que las primeras formas de explotación usaban “químicos muy dañinos” y que, en caso de decidirse, la operación debería reducir al máximo los impactos ambientales.
El gobierno anunció la conformación de un comité de especialistas para evaluar alternativas y tecnologías menos dañinas; distintos reportes señalan que el equipo técnico —que ha trabajado varios meses— presentó visitas de estudio a Texas, California y Canadá, y que el análisis del comité se prolongará en las próximas semanas para determinar la viabilidad técnica y ambiental.
El anuncio se enmarca en una estrategia que, según el Ejecutivo, busca fortalecer la soberanía energética y combinar una base en hidrocarburos con un mayor impulso a las energías renovables; al mismo tiempo, el planteamiento reabre el debate público sobre los riesgos ambientales de la fracturación hidráulica y el uso intensivo de agua en la extracción de gas no convencional.

